LA CRÓNICA COMO CREACIÓN CULTURAL EN CUBA: APUNTES BREVES PARA UN ENCUENTRO DE CRONISTAS
Los hechos legítimamente históricos son tales,
que cada uno en sí, a más de reflejar en todo la naturaleza humana, refleja
especialmente los caracteres de la época y la nación en que se produce; y dejan
de ser fecundos, y aun grandiosos, en cuanto se apartan de su nación y de su
época.[1]
José Martí
Mi
saludo lleno de afectos para todas y todos los asistentes al este encuentro de
cronistas sabiendo que somos defensores de la historia, las colectividades e
identidades nacionales y de la localidad que nos alimentan con su ir y venir de
manos, ideas y sueños compartidos.
Los
amantes de la crónica tenemos la misión de dejar para las futuras generaciones
la historia escrita o descrita con el deber de hacerlo bien, todo lo mejor
posible para que puedan apreciar cómo vivimos, creamos y recreamos nuestra
cultura, solo si les dejamos bien escrita la historia, ellos y ellas podrán ver
la necesidad de respetarnos, defendernos y construir sus realidades sobre la
base de la dignidad de ser originales, amantes y patriotas, sin alejarnos del
humanismo universal y sabiendo defender la tierra que nos alimenta, el aire que
nos da vida y los astros que iluminan nuestros caminos, pobre de los que no
tienen astros y solo ven desde sus ambiciones personales, que no son capaces de
pensar como gran familia, en la Patria, la región y los humildes de la
humanidad.
Es
cierto que vivimos una de las épocas más difíciles de la historia de la
humanidad, se pierden las identidades personales, regionales y nacionales,
hasta de familia. Cada vez se conversa y escribe menos, cada vez nos conocemos
menos. Los medios de comunicación lejos de informar modos creadores del bien
colectivo inducen a la enajenación, el olvido, la pasividad y el aislamiento en
uno mismo. Las nuevas generaciones, principalmente la nacida en la era digital,
son movilizadas más por las tecnologías que por los valores humanistas.
En
esta época corresponde repensar la educación que deben desempeñar la familia y
la escuela, los roles de padres y maestros no pueden ser los mismos de épocas
anteriores, si antes fue muy económica, hoy debe ser de gestión del
conocimiento y de la socialización: los códigos han cambiado.
Lo
que sí no ha cambiado es la determinación ética del ser humano, por ello en
todas las épocas hay hombres y mujeres
de luz para guiar a sus semejantes en los valores más elevados del bien.
En
esta época hay que volver la mirada hacia aquellos hombres y mujeres que están
en la historia: Bolívar, Martí, Eugenio María de Hostos, por referirnos a
algunos de nuestra región, quienes en cartas, artículos periodísticos, diarios,
dejaron lecciones para todas las generaciones.
La
literatura, el cine y otras manifestaciones artísticas también son fuentes de
información, en ellas hay muchas crónicas o formas de crónicas las que se
funden en todo un patrimonio a conservar y valorar.
En
la historia de Cuba, a diferencia de otros lugares, nunca existió el cronista como
empleo oficial, han sido personas que desde su motivación propia o sentido del
deber que han contribuido a dejar descripciones históricas o literarias de los
principales acontecimientos del momento, no nos referimos aquí a las elaboradas
por los cronistas colonizadores
españoles, ingleses o norteamericanos, sino en aquellas que son el resultado de
la conformación de la identidad y la nacionalidad cubana y que aparecieron en
periódicos y sueltos desde inicios del siglo XIX en que autores como Juan
Cristóbal Nápoles Fajardo El Cucalambé a través de poesías describían
acontecimientos cotidianos, ejemplo un fragmento de sus décimas tituladas Mi
hogar:
A la orilla de un palmar mso-fareast-language:ES">
Que baña el fértil Cornito mso-fareast-language:ES">
A la sombra de un caimito mso-fareast-language:ES">
Tengo mi rústico hogar. mso-fareast-language:ES">
Esbelto como un pilar mso-fareast-language:ES">
Domina montes y llanos mso-fareast-language:ES">
El viento arrulla los guanos mso-fareast-language:ES">
De su bien hecha cobija, mso-fareast-language:ES">
Y esta habitación es hija mso-fareast-language:ES">
De mi ingenio y de mis manos. mso-fareast-language:ES">
mso-fareast-language:ES">
Cuando la tormenta ruge mso-fareast-language:ES">
Cuando llueve y cuando truena, mso-fareast-language:ES">
Ella resiste serena mso-fareast-language:ES">
Del huracán el empuje. mso-fareast-language:ES">
Es su cumbrera de ocuje, mso-fareast-language:ES">
Sus llaves son de baría, mso-fareast-language:ES">
Sus viguetas de jatía mso-fareast-language:ES">
Y de guamá sus horcones: mso-fareast-language:ES">
Hay pocas habitaciones mso-fareast-language:ES">
Tan firmes como la mía.
-Con aités cerqué el redondo mso-fareast-language:ES">
Y no pequeño batey, mso-fareast-language:ES">
Donde un frondoso mamey mso-fareast-language:ES">
Florece y pare en el fondo. mso-fareast-language:ES">
En este asilo me escondo mso-fareast-language:ES">
Con mi madre y mis hermanos; mso-fareast-language:ES">
Siembro alegre con mis manos, mso-fareast-language:ES">
La feraz tierra que abono, mso-fareast-language:ES">
Amo a mi esposa y entono mso-fareast-language:ES">
Mis pobres cantos cubanos.[2]mso-fareast-font-family:"Times New Roman";mso-fareast-language:ES">
Aquí
se reflejan elementos psicológicos, dinámicas sociales, condiciones
medioambientales y políticas, una felicidad que hoy se hace necesario disfrutar.
Otros
poetas en el siglo XX van a describir en décimas diferentes hechos históricos,
entre los más destacados están Chanito Isidrón, Joseito Fernández, Justo Vega y
Jesús Horta Ruiz, El Indio Naborí. Hoy en la emisora Radio Rebelde a las 5:45
am. trasmite un noticiero cantado en décimas siguiendo esta tradición que en
los años 40 y 50 del siglo pasado fueron muy populares.
Del
propio siglo XIX hay que reconocer en José Martí a uno de los cronistas más
destacado, desde el extranjero trabajó para periódicos de diversos países,
describió procesos políticos, culturales, científicos, pero siempre desde una
comprensión filosófica y política que le hace trascender.
José
Martí cree en la perfectible e inagotable capacidad del hombre para superarse y
lograr el equilibrio armónico entre pensamiento y sentimientos. En ningún
momento elabora las consideraciones alejado de la práctica. Todo es resultado
de la captación real de la esencia y la existencia humana como ser social, por
ello el hombre tiene la necesidad de venerar pues la historia: Goza en olvidar
lo impuro. Exagera, como si necesitase mucho de él, lo puro, y: la verdad
quedará dicha, porque reposa en el fondo de los actos humanos. [3]
Como
hombre revolucionario, Martí no pretende repetir los acontecimientos y formas
de pensar, por el contrario, ejerce una actitud crítica que le permite orientar
su labor hacia fines y objetivos totalmente superiores, apropiándose de un
pensamiento esencialmente dialéctico constructivo. Manifiesta comprender que:
No arrancará ya su historia de aquellas fuentes cercanas, y aquellos nimbos confusos, de que la recién abiertas en
las entrañas de lóbregos bosques. Tomará de las ciencias nuevas lo absolutamente
cierto, y dejará a un lado lo hipotético, lo presuntuoso, lo probable.
Inclinará su cabeza nevada sobre pergaminos y sobre archivos, y buscará las
causas de los sucesos, no en las razones visibles, que casi siempre falsas
razones, sino en aquellas íntimas, que están en cartas y bibliotecas, y andan
ignoradas. Errará probablemente el anciano maravilloso. Historiar es juzgar, y
es fuerza para historiar estar por encima de los hombres, y no soldadear de un
lado de la batalla. El que puede ser reo no ha de ser juez. El que es falible,
no ha de dar fallo. El que milita ardientemente en un bando político, o en un
bando filosófico, escribirá su libro de historia con la tinta del bando. Mas la
verdad, como el sol ilumina la tierra a través de las nubes. Y con las mismas
manos que escribe el error, va escribiendo la verdad... [4]
Estas
consideraciones martianas sobre el historiar son claves para el cronista, quien
tiene que describir o escribir sobre el hecho sabiendo que siempre quedará su
huella personal porque cada individuo tiene una procedencia social, un tipo
propio de personalidad, principalmente porque es portador de una filosofía que
como ideología le señala modos de pensar la realidad vivida o por vivir.
Existen
diferentes tipos de crónicas y múltiples formas de escribir crónicas, pero son
las crónicas históricas las que poseen más exigencias por los niveles de
fidelidad al hecho real, se requiere de las habilidades de observación y el
posicionamiento ideológico del autor que tiene la misión de dejar un texto
verídico y con las descripciones más abarcadoras posibles, siempre se ha de
pensar en qué se podrá preguntar el lector y cómo ver donde otros no ven, qué
palabras emplear, cómo construir los textos de la forma más bella posible. Toda
crónica tiene funciones sociales específicas.
Cuba
es un país que a pesar de ser tan pequeño tiene mucha historia que contar,
historia política, social, cultural, económica, artística y científica, se
cuenta con textos sobre la historia de alto valor, escritos en los siglos XIX y
XX, que como crónicas permiten defender la idea de que existe una escuela
cubana de crónicas distinguida por los recursos literarios empleados, el
fundamento ideológico nacional emancipador y ser reflejos dialécticos de las dinámicas
sociales.
En
el siglo XX, dado por la penetración de la cultura norteamericana se dieron
diferentes tendencias historiográficas, pero siempre predomina la crónica
patriótica emancipadora, entre los autores más destacados están Ramiro Guerra, Julio Le Riverend, Raimundo Lazo, Emilio Bacardí, Emilio
Roig de Leuchsenring, Hortensia Pichardo y Eduardo Torres Cueva, por citar
algunos, la lista sería interminable porque en Cuba son muchas las personas
aficionadas a la historia como cultura del conocimiento y el escribir sobre
personalidades y hechos, es esta una de las fortalezas de la identidad
nacional.
Posterior
al triunfo de la Revolución el Primero de enero de 1959 se producen importantes
cambios en las dinámicas sociales, en lo cultural. Con la campaña de
alfabetización Cuba se convierte en el primer país de América Latina donde toda
la población sabe leer y escribir, pero también por ser una revolución popular
hay una amplia participación de las masas en las tareas revolucionarias y estas
fueron ejecutadas principalmente por los jóvenes, con lo que se les da
protagonismo en el quehacer histórico, pues hay una comprensión clara del fin
de las misiones que se cumplían, de que no eran una meta a la que se llega,
sino una meta que hay que rebasar, que continuar que exige la superación
constante, una nueva cultura que requiere de modos de actuación progresivos y
liberadores responsables.
La
historiografía cubana en esta época se va hacia el determinismo dialéctico
materialista que defiende la filosofía marxista, no obstante, hay una tradición
que no rompe del todo con las prácticas precedentes, el salto es evidente al
ampliarse las becas para estudiar historia en la universidades y el Instituto
de Historia de Cuba mantiene su primacía en la promoción de historiadores y en
la definición de políticas investigativas y editoriales, se publican diversos
libros de historia, entre los que se destacan los que describen hechos de la
Revolución en el poder.
Otro
aspecto de la cultura cubana que contribuye al desarrollo de la historia y
desde el que se hacen crónicas es la oratoria, principalmente la oratoria
política, ya que al rendirse tributo a hechos históricos y personalidades se hacen descripciones y valoraciones que se
constituyen en lecciones de historia, entre los discurso que sobresalen están
en el siglo XIX los de José Martí y en el siglo XX los de Fidel Castro Ruz,
Ernesto Che Guevara, Armando Hart y las
intervenciones de Eusebio Leal, historiador de la Ciudad de La Habana. Todos
ellos tienen el don de los educadores sociales y son reconocidos como tal por
las masas.
Entre
las políticas del Estado y el Partido Comunista de Cuba está la promoción y educación
de la historia patria, la formación de nuevos historiadores y la creación de
archivos históricos en todas las provincias. Se crean movimientos de
historiadores en el deporte, el arte, las comunidades, los sindicatos, así como
concursos de historia y encuentros de historiadores que junto a eventos
científicos contribuyeron a formar valiosos historiadores, muchos de los cuales
llegan a obtener el título de doctores en Ciencias Históricas.
En
todos los niveles de enseñanza los estudiantes reciben Historia, en la
educación universitaria es obligatorio para todas las carreras como parte de la
formación humanista de los futuros profesionales. Existen tres vías para la
formación de historiadores, estudio de la carrera historia pura en cursos
libres o en cursos regulares y los que estudian historia con formación
pedagógica, o sea, para ser profesores de Historia. Una gran cantidad de los
historiadores más reconocidos en la actualidad han salido del magisterio quienes
se han encargado de escribir sobre la historia local, esa a la que los
historiadores nacionales no le han podido dedicar estudios. La historia es una
de las materias que los estudiantes deben aprobar para poder ingresar en la
educación superior.
La
prensa cubana diariamente publica crónicas y los escritores literarios también
mantienen vivo esta manifestación artística, incluso existen encuentros donde
se dan premios, pero las crónicas históricas no son privilegiadas en este
sentido.
Aunque
existe la cultura de levantar actas y relatorías de reuniones y eventos, no se
le da el sentido de crónica, por ello en los archivos existen grandes
cantidades de documentos y al no estar las crónicas a veces no se pueden
identificar y ver la magnitud de su valor.
La
práctica ha demostrado la necesidad de formar cronistas y de crear esa plaza como
empleo en localidades e instituciones, así se podría salvar mucha de la
historia que hoy se hace y que la prensa y los escritores no pueden reflejar
por capacidad o interés.
Ante
tal situación en la Universidad de Las Tunas, en el Oriente cubano desde el
2016 se imparte un curso para la elaboración de crónicas históricas como una
vía de educación de posgrado y también en pregrado para los estudiantes que
voluntariamente se han dispuesto a pasar el curso, en estos momentos se prepara
la segunda edición, consideramos que se ha logrado iniciar un movimiento de
familiarización con la crónica histórica que ha permitido encontrar a personas
con dotes como escritores e historiadores y con ellos es que se ha formado la
Relac Cuba, se han realizado actividades en instituciones culturales de la
provincia, participación en programas de radio, establecimiento de relaciones
con asociaciones como la Sociedad Cultural José Martí.
El
curso Elaboración de crónicas históricas, tiene como objetivo: Capacitar en la
elaboración de crónicas históricas a partir de la utilización de orientaciones
metodológicas y la realización de ejercicios prácticos para la redacción este
tipo de texto, cuenta con 48 horas y posee una duración de cuatro semanas. Se
imparten conferencias y se realizan talleres donde los cursantes exponen los
resultados de su aprendizaje, el trabajo con la bibliografía, estos talleres se
aprovechan para ejercitar, realizar críticas colectivas y evaluar el proceso,
tanto el aprendizaje de los cursantes como la calidad del proceso de enseñanza.
El
contenido del curso está centrado en Formas de reseñar en historia, la crónica
y sus tipologías, teorías del hecho histórico y metodología de elaboración de
crónicas históricas. En los talleres también se entrenan las habilidades y
competencias para describir, caracterizar, argumental, valorar y explicar,
entre otros.
A
partir de la experiencia de curso fue que surgió la idea de convocar a un concurso
nacional de crónicas históricas- Al valorar los diversos hechos históricos de
más importancia en los últimos tiempos y que tuvo una participación de todo el
pueblo cubano fueron los homenajes ante el fallecimiento de Fidel Castro, por
ello es que esta primera edición se dedicará a alguien que también hizo
importantes crónicas acerca de la lucha revolucionaria a la vez que fue su
líder principal. La convocatoria ya está en los medios y cerrará en noviembre
por el primer aniversario del deceso de Comandante en Jefe.
En
otro sentido hacemos llamados a que toda institución y comunidad tenga sus
cronistas, a que se cree ese empleo, pues solo se cuenta con la plaza de
historiadores en algunas ciudades.
El
cronista, es una persona que recrea la realidad a través de textos que nos
permiten a los lectores ir al pasado y acrecentar el conocimiento sobre un
hecho. El cronista es pues un escritor, un relator, con una vocación para
describir sucesos pensando en las demás personas, en las tendencias del
desarrollo social.
El
ofrecimiento de la Red Latinoamericana de Cronistas de acercarnos a una
plataforma de enseñanza a distancia o en línea, es lo que complementa nuestro
deseo de pertenecer a esta organización.
Tan
solo comprender que estamos construyendo la historia del futuro, que estamos
fortaleciendo el sentido de identidad en los niños, en los jóvenes y en los
adultos, con el fomento de los valores a través de evidenciar la memoria
histórica actual, es suficiente motivación para estar entre ustedes.
Cuba
puede aportar su experiencia en la investigación y desarrollo de la historia
como un elemento de educación y estamos dispuestos a compartir la tecnología
para la emisión y recepción de la información a distancia y nos proponemos a
difundir la necesidad de la presencia de los cronistas en cada institución o
comunidad, en cada institución educativa y gubernamental como una actividad
para que la historia no se pierda en el olvido y siga siendo guía para las
nuevas generaciones.
Para
estudiar las posibilidades de la vida futura de los hombres, es necesario
dominar el conocimiento de las realidades de su vida pasada. Del progreso
humano se habla tanto, que a poco más va a parecer vulgaridad hablar del él. No
se puede predecir cómo progresará el hombre, sin conocer cómo ha progresado.[5]
Gracias
por la invitación, esperamos con ferviente deseo de superación asistir a las
siguientes actividades.
Las
Tunas, Cuba 7 de septiembre de 2017
Dr. Alberto
Velázquez López
Presidente
de la Comisión para instituir la Relac Cuba
mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA">[1] José Martí: El General Grant. Tomo 4, p. 104.
mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA">[2] Del libro Rumores del Hórmigo, publicado en 1858, por economía de
espacio solo se publican tres décimas, la lectura de toda la poesía permitirá
una mejor comprensión de sus características como crónica.
mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA">[3] José Martí Carta al Señor Director de La Opinión Nacional. La Opinión
Nacional, Caracas, 8 de marzo de 1882. Tomo 14, p. 396
mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA">[4] José Martí: Los ancianos. La Opinión Nacional,
Caracas, 8 de mayo de 1882. Tomo 14, pp. 399-400.
mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA">[5] José Martí: Exposición de electricidad. La América, Nueva York, marzo
de 1883. O. C., t. 8, p. 347.
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